Deporte nocturno

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Últimamente podemos ver por las calles a horas poco acostumbradas ( muy tarde por la noche o demasiado pronto por la mañana) a gente corriendo o haciendo otro tipo de deportes. Además en Madrid ha abierto recientemente una cadena de gimnasios que funcionan las 24 h. ¿ Nos hemos vuelto locos?

Evidentemente todo tiene su explicación y si existe es porque a la gente le viene bien ( personas con trabajos nocturnos o por turnos, gente que madruga para hacer deporte porque no sabe muy bien cuándo terminará su jornada laboral ni si podrá hacer deporte a lo largo del día…). No vamos a entrar aquí en las motivaciones para hacerlo porque las habrá y muchas y seguro que serán todas ellas muy razonables. Lo que vamos a  analizar es la incidencia sobre la salud que pueden tener estos deportes a deshoras.

Aunque no los datos no son totalmente unánimes, en general se piensa que de cara a la fisiología no es lo más sano para el cuerpo ya que no es eso para lo que está preparado. En general las personas tenemos lo que se conoce como “ritmos circadianos” regulados por diversas hormonas y sustancias y en los que influyen factores como la luz, la temperatura etc. Las hormonas más importantes en el control de estos ritmos son el cortisol y la melatonina, y cada uno de ellos se libera de manera más elevada a una shoras concretas: el cortisol al amanecer y la melatonina al llegar la noche. Cada una de ellas tiene unos efectos sobre el músculo, el corazón, los vasos sanguíneos etc. En general podemos decir que este ritmo circadiano prepara al cuerpo para la actividad física durante el día y el reposo y la regeneración durante la noche.

De acuerdo con este patrón, la realización de ejercicio intenso por la noche se produce en un momento en el que el cuerpo está preparándose para el reposo, de manera que el rendimiento será menor y aumentarán las posibilidades de sufrir lesiones al alterar el periodo de descanso y regeneración.

Además la realización de ejercicio a última hora del día puede dificultarnos la conciliación del sueño debido a la liberación de hormonas asociadas al esfuerzo ( adrenalina u otras catecolaminas) cuya función es la preparación del cuerpo para el estado de alerta.

Por otro lado es posible que el hecho de ejercitarnos por la noche altere nuestra forma y horario de comidas con lo que podemos estar aumentando también los desequilibrios que favorecen la aparición de lesiones.

Por todo ello, desde aquí recomendamos la realización de deporte de manera óptima entre las 8 de la mañana y las 10 de la noche, pero si tú eres de los que no encuentras otro momento a lo largo del día te recomendamos que lo hagas ( desde luego es mucho más sano hacer ejercicio “ fuera de horas” que no hacerlo nunca) pero que refuerces tus hábitos de vida sana y por supuesto no descuides tu alimentación.

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